:. Reseña histórica
de Atlántida
Reseña Histórica de Atlántida.-
(Extraído de Lectores del Paseo. Enero de 2002).
Hacia fines del siglo XIX los arenales de esta zona
ocupaban una faja de unos cinco kilómetros de
ancho. En un sitio despreciado y sin habitantes. Sin
embargo, para entonces, varias familias económicamente
poderosas provenientes de Pando, se acostumbraron a
realizar campamentos de verano en lo que hoy se conoce
como la Playa Mansa de Atlántida. En sus carretas,
medio de transporte y a la vez vivienda, transportaban
todo tipo de comestibles, incluidas vacas y gallinas,
por lo menos para tres meses de estadía.
1911 es el año de fundación de Atlántida.
El Ingeniero Juan Pedro Fabini, diseña el primer
plano del Balneario y se comienza el fraccionamiento
de la zona y el amojonamiento de los futuros solares.
La primera casa construida se llamó El
Chingolo. Después del fraccionamiento inicial
de 1911, se instalaron los servicios de aguas corrientes
y energía eléctrica, se contrataron guardabosques
y se mantuvo el transporte de pasajeros desde la entonces
lejana estación de ferrocarril. Desde entonces,
durante casi tres década, el balneario casi se
desarrolló sin pausa. La mayor parte de los turistas
procedían de Montevideo y Buenos Aires.
En 1939, Natalio Michelizzi, un comerciante asiduo
visitante de la localidad, decidió comprar todos
los terrenos aún no vendidos y la tierra no urbanizada.
De nacionalidad italiana residía en Buenos Aires,
pero la belleza del lugar le indujo a intentar una nueva
aventura.
Hoy nuevos y modernos servicios hacen más confortable
la estadía dejando atrás el tiempo en
que se debían sortear en carretas barrancos,
ríos, arenales y bañados.
EL AGUILA .... LA QUIMERA
Lo que en un principio se pensó que fuese una
capilla insertada sobre los barrancos y rodeada de bosques,
se transformó en un lugar de lectura y reuniones.
Brotó en ese momento la idea de crear La
Quimera. Su constructor fue Juan Torres, un constructor
de la zona, con el apoyo de mano de obra local. Michelizzi
vió así surgir frente al mar su edificio
con la forma de la cabeza de un águila. Los mitos
comenzaron después, dicen que fue: un refugio
de contrabandistas, un refugio nazi,
un templo de una extraña religión,
un punto donde se concentra la energía
cósmica. Lo cierto es que El Águila
esta allí y se puede visitar.
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